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CONOCER HOLANDA EN TREN

Y llegó un día que nos dijimos… este verano no vamos a Ibiza, no vamos a la playa, vamos a hacer algo diferente, así que este verano nos recorremos algún país europeo en tren!! Y así, fue, no sólo nos recorrimos un país europeo en tren, sino que nos recorrimos 2 países en 13 días.

Fue un verano especial, diferente. Además yo ya venía de recorrerme una semana antes una parte de España en coche conociendo Soria, Logroño, Pamplona y San Sebastián. Así que fue un verano de buen tute y más que descansar llegué a Madrid mucho más agotada de lo que me fui, pero mereció tanto la pena… Y eso, que como ya habréis adivinado, soy una fanática total del mar y la playa, pero me gustó tanto la experiencia y lo disfruté tanto, que lo repetiré más años.

La idea era hacer un interrail por Holanda y Bélgica, pero una vez que empezamos a mirarlo, si tenéis más de 26 años, no os lo recomiendo. Ay!! Qué malo es cumplir años para este tipo de cosas… para que os hagáis una idea, el interrail solo en un país 7 días, cuesta 315 euros, y lógicamente no entran ni autobuses ni otro tipo de transporte como los tranvías o los ferrys. Así que al final seguimos con nuestra idea de recorrernos los dos países en tren, pero por nuestra cuenta, y nos salió mucho más económico. Comparándolo con el interrail, en 7 días, incluyendo trenes, autobuses y otros medios de transporte como tranvías, nos costó en total unos 130 euros. Así que como ya habréis comparado, lo del interrail no es tan buena idea… y en Europa es tan fácil coger trenes de un sitio para otro…

Bueno, pues como os decía, nosotras nos recorrimos los dos países en 13 días, pero como entiendo que no todo el mundo tenga tanto tiempo ni tantos ánimos para estar con la mochila para arriba y para abajo, he decidido detallaros cada país por su lado, para que sea mucho más concreto, y he aquí el recorrido por Holanda.

Lo habitual es que todo el mundo se vaya 2 o 3 días a conocer Ámsterdam, pero nosotras no queríamos conocer solamente Ámsterdam, queríamos ver más. Así que para realizar todas las visitas que nosotras hicimos, os recomiendo un viaje entre 6 y 7 días. Si solo queréis conocer Ámsterdam, con dos días y medio os llega, pero realmente yo me planificaría algún día más para hacer alguna de las excursiones a pueblos cercanos…

Lo primero de todo es el viaje en sí. Vuelos a Ámsterdam hay un montón y no son muy caros la verdad, pero si queréis que realmente os salga más barato, escoged el aeropuerto de Eindhoven. Vale que no está al lado y hay que desplazarse hasta la ciudad, pero el pvp de los vuelos a este aeropuerto merece mucho la pena. Si al final aterrizáis en este aeropuerto, que sepáis que es muy fácil llegar al centro de Ámsterdam desde allí, y el paisaje durante el viaje es muy bonito. En el aeropuerto cogéis el autobús que os llevará hasta la estación de tren en el centro de Eindhoven, coged los autobuses 400 o 401, cuesta unos 3 euros y el billete lo compráis en unas máquinas que hay al lado de las paradas de autobús. Cuando lleguéis a la estación de tren de Eindhoven, cogéis un tren dirección a Ámsterdam Centraal, en las taquillas son súper amables y os atenderán súper bien informándoos de todo. El tren tarda una hora y media en realizar el trayecto, pero es un camino muy bonito, y cuesta unos 20 euros, el billete más caro de todo el viaje.

Por cierto, aquí es la primera vez que conocimos los vagones del silencio, mucho antes de que los instalasen en nuestro AVE español, de los cuáles soy fanática total.  Pero por aquel entonces nosotras no lo sabíamos y cuando llegó el tren nos subimos en el primer vagón que vimos (allí no hay reserva de asiento, te sientas donde pillas, es como los cercanías), y como españolas recién aterrizadas y con la emoción de empezar nuestra aventura, nos pusimos a organizarnos los mapas, las direcciones, las guías… hasta que un señor súper educado nos llamó la atención porque nos encontrábamos en un vagón del silencio, y ya ahí me enamoré de la idea, qué sensacional poder viajar totalmente relajado sin el niño de al lado chillando o las personas de turno hablando por el móvil a todo volumen. Le pedimos perdón y continuamos disfrutando de nuestro viaje observando el paisaje en silencio. Eso sí, el pobre señor se pasó el trayecto entero regañando a cada grupo que entraba, así que fue un alivio apreciar que no fuimos las únicas escandalosas. Si no os va la idea de hacer el trayecto en silencio, buscad los vagones con estos dibujitos.

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Para el alojamiento, nosotras decidimos que en vez de estar con la mochila a cuestas durante todo el viaje (cosa que sí tuvimos que hacer en Bélgica), íbamos a hospedarnos la mayoría de las noches en un hotel en Ámsterdam y, desde ahí, realizaríamos todas las excursiones en tren en el mismo día. Excepto la última estancia, en la ciudad de Utrecht, donde sí nos quedamos a pasar la noche. Nosotras nos alojamos en el Hotel Park Plaza Vondelpark, en la calle Koninginneweg. A ver, no está en pleno centro tal y como se entiende el centro de la ciudad, como su nombre indica, está al lado del famoso parque Vondelpark, un barrio tranquilo pero con cantidad de tiendas y restaurantes, y a tan solo unas 5 paradas en tranvía del centro. El hotel estaba genial, la situación era ideal y la habitación muy bien acondicionada, ya que nosotras que íbamos sin desayuno pagado, teníamos una pequeña nevera y un calentador de agua en el que hacíamos infusiones y café, y podíamos desayunar y a veces cenar en la habitación. Eso sí, la decoración y distribución era muy… modernista diría yo. Lo más sorprendente es que el baño, dentro de la habitación, tenía la puerta y las paredes de cristal ahumado, es decir, aunque no se viese su interior, sí se oía todo… por lo que mi pensamiento fue, si vienes con un ligue… mejor no escojáis este hotel!!!

Si queréis alquilar una bicicleta, en el mismo hotel tenéis este servicio.

 

A la hora de hacer la maleta, ¿qué ropa meter? Pues aunque vayáis en pleno Agosto, como nosotras, no os confiéis, no hace calor!! Nosotras que no lo sabíamos y la verdad, tampoco lo miramos, llenamos nuestras mochilas de pantalones cortos, camisetas de tirantes, sandalias… y como siempre algún pantalón largo, algún jersey finito y cazadora vaquera por si algún día no hacía buen tiempo.

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Y resulta que en 13 días que estuvimos entre Holanda y Bélgica no nos quitamos la ropa de “por si acaso” en ningún momento. Vamos, que cuando llegamos a Madrid, nuestra ropa iba solita camino a la lavadora…hasta en los hoteles tuvimos que hacer alguna que otra lavandería improvisada. Así que tened en cuenta que si en Agosto las temperaturas no llegan a 20º, calculad para el resto del año… Ah! Y no os olvidéis un chubasquero, llover, llueve.

 

Y por último, tened en cuenta que es un viaje para andar y andar, o ir en bici si os apetece…así que coged fuerzas y sumergiros a recorrer este país lleno de historia, canales, molinos y colores.